En las regiones áridas de los valles interandinos de Bolivia prima la agricultura a secano. La cosecha de maíz, trigo y papa, entre los cultivos más importantes, está destinada principalmente al autoconsumo. Frecuentemente, los productores sufren la merma o pérdida de su cosecha causada por sequías o eventos climáticos extremos como lluvias torrenciales, heladas a destiempo y granizadas. Estas pérdidas ponen en peligro la seguridad alimentaria de las familias campesinas, desmotivan a los productores a seguir con la actividad agrícola y ocasionan efectos de migración permanente hacia los centros poblados u otras regiones con falta de mano de obra no calificada.

La GTZ comenzó a apoyar la construcción de atajados en el marco del Proyecto Gestión de Riesgo y Seguridad Alimentaria en la Cuenca del Río San Pedro (PGRSAP) entre los años 2002 y 2006 en el Norte del Departamento de Potosí. Dando continuidad a esta iniciativa, el Programa de Desarrollo Agropecuario Sustentable (PROAGRO) de la GTZ puso en marcha en 2008 el proyecto de “Cosecha de Agua” que, entre otras medidas, también fomenta la construcción de atajados.

Elaborado por: GIZ
Autor: Johanna Goetter, Hans Joachim Picht
Año de Publicación: 2010

 

 

 

 

Artículo anteriorLa economía del cambio climático en Bolivia: Impactos en los recursos hídricos
Artículo siguienteReporte de Evaluación del Cumplimiento de las Contribuciones Determinadas Nacionalmente